Nuevos protagonistas: se buscan

Uruguay
"La acción gubernamental por si sola parece estar llegando al límite de su capacidad para responder a los desafíos de la pobreza y la desigualdad." Reflexiones de nuestro Director Ejecutivo acerca del relacionamiento entre Estado y Sociedad Civil.

Es imperioso impulsar una nueva agenda de relacionamiento entre los Estados y las sociedades civiles en nuestros países. La acción gubernamental por sí sola parece estar llegando al límite de su capacidad para responder a los desafíos de la pobreza y la desigualdad. La complejidad de los problemas sociales que enfrentan las democracias latinoamericanas requiere de estrategias y soluciones que vayan más allá de las posibilidades que ofrecen los gobiernos. Los principales problemas que debemos superar (como el desempleo estructural, la pérdida de calidad en la educación, la generalización de la violencia e inseguridad en nuestras ciudades, entre otros) no podrán superarse sin la articulación de esfuerzos.

A pesar del crecimiento económico sostenido que ha experimentado la región en la década pasada, los países muestran hoy un estancamiento en sus indicadores sociales. Según el Panorama Social de América Latina 2014, los índices de pobreza se han estancado en los últimos tres años y el 28% de la población de la región permanece en esta situación. A pesar del crecimiento económico, el aumento de la inversión extranjera, los incrementos significativos en el gasto social y la generalización de los programas de transferencias condicionadas, la pobreza persiste como un fenómeno estructural que caracteriza a la sociedad latinoamericana.

La magnitud y complejidad de los problemas de exclusión y fractura social, hace necesario  incorporar a diferentes expresiones organizativas de la sociedad civil como actores clave en las estrategias de profundización de los procesos de democratización y construcción de ciudadanía. Los gobiernos tienen la posibilidad y la responsabilidad de promover condiciones para desplegar el potenciar solidario que hay en la sociedad. La sociedad tiene la posibilidad y la responsabilidad de tomar la iniciativa para demandar nuevos espacios de participación y de incidencia. Co-responsabilidad entre los actores parece ser el único camino seguir avanzando hacia una sociedad más justa y democrática.

Hablando del caso uruguayo, el conocido historiador y politólogo Gerardo Caetano, ha dicho:

“Por muchísimo tiempo, la nuestra fue una sociedad político-céntrica y, sobre todo, partido-céntrica, pero hoy vive una relación dual con la política. Se percibe fácilmente que a nivel de la opinión pública, existe un distanciamiento crítico y un desencanto cada vez más generalizado respecto a la “clase política”, a las instituciones y a los partidos políticos, sin mengua de una masiva y persistente adhesión al sistema y a los valores democráticos. Sin embargo, al mismo tiempo la población sigue transfiriendo demandas y expectativas totalmente desmesuradas al Estado, a los partidos y a las instituciones. Se ha “hiper-responsabilizado” al sistema político de todo lo que pasa y también de todo lo que no pasa. Esa es una relación explosiva porque hoy las demandas que en el Uruguay se le plantean al Estado son demandas que éste no puede satisfacer, sin importar quién gobierne. Por eso hoy la sociedad civil y los agentes económicos deben transferir menos poder al Estado, porque quien transfiere demandas y expectativas también transfiere poder. Y hoy necesariamente los actores sociales tienen que asumir otro tipo de protagonismos”.

Nuevos protagonistas, se buscan.

Javier Pereira

Director Ejecutivo de América Solidaria Uruguay 

Esta reflexión se basa en la publicación «Hacia una nueva agenda en el relacionamiento Estado-Sociedad Civil en Uruguay», presentada por Javier Pereira junto al Instituto Humanista Cristiano Juan Pablo Terra.  Para acceder a la publicación hacer click aquí.