Educador sin fronteras: Lucas Arena, de Argentina a Haití

Argentina
Lucas Arena es profesor de educación primaria. Tiene dos hermanos y nació en El Bolsón, provincia de Río Negro, donde ejerció su profesión hasta que decidió embarcarse en el desafío de viajar a Haití para vivir una experiencia de transformación: ser profesional voluntario de América Solidaria. Hoy Lucas concluye su voluntariado, un año de trabajo en Haití que, nos cuenta, será difícil de olvidar. Conocé su historia y animate a vivir la tuya.

¿Por qué decidiste vivir la experiencia de ser voluntario?

Lucas: sentí la necesidad de hacer algo más, hacer algo diferente, hacer algo que genere cambios. Sentí la necesidad de generar un tipo de cambio. Busqué y busqué, y encontré la propuesta de América Solidaria. Me postulé y poco tiempo después me contactaron para venir a Haití a trabajar en el proyecto de primera Infancia, y acepté.

¿Cómo comenzó esta aventura?

Lucas: comenzó antes de venir a Haití. Tuvimos una formación muy interesante en Chile. Llegué a Haití en marzo de 2017. Creo que el primer período fue una etapa de adaptación, donde tuvimos que generar muchos vínculos con los actores con los que trabajamos, con los profesores, los niños y niñas, el equipo directivo y el equipo de docentes. Fue una época en la que tuve que adaptarme a todo: al país, al idioma, a la cultura y al proyecto para entender cómo podía colaborar. A su vez significó adaptarse a vivir como voluntario, involucraba un estilo de vida diferente y convivir con muchas personas. Fue un proceso muy bueno.

¿Cómo fue el trabajo con los maestros/as y tus compañeros voluntarios/as en el proyecto Promoción de la Primera Infancia en Haití?

Conectarme con las personas a nivel personal y profesional implicó mucho trabajo, sobre todo por el idioma, y por otro lado aprender a trabajar con los/as profesores y el equipo directivo mientras promovía mis propuestas. Debemos reconciliar visiones diferentes, tanto de compañeros voluntarios/as y de maestros/as, para que el proyecto continúe avanzando.

¿Cuál fue tu mejor experiencia como voluntario en Haití?

Lucas: un viaje a Lascahobas, en una comunidad que está a dos horas de Puerto Príncipe, donde pasé 15 días. El vínculo que pude establecer con la gente de allí me causó una gran impresión. También una serie de talleres en Desormeaux, una comunidad bastante alejada de Puerto Príncipe. Los/as docentes de estos lugares alejados tienen necesidades claramente diferenciadas de los/as otros/as docentes con quienes el proceso es mucho más extenso. El vínculo con esta cultura totalmente diferente a la mía me ha marcado mucho.

¿Cómo es ser voluntario/a en América Solidaria?

Lucas: ser voluntario/a en América Solidaria exige mucha responsabilidad, una persona que toma una decisión de este tipo debe ser consciente de lo que esto implica. Es una experiencia intensa, al menos en los países que tienen culturas tan diferentes. Habrá momentos en que estarás super feliz con lo que estás haciendo y otras veces no tanto, debes asumir eso, saber desde el principio que esto es posible. Estoy muy agradecido de haber podido colaborar con el equipo de América Solidaria, siempre me sentí muy a gusto. Hubo mucho trabajo en equipo, para mí creo que es la base, pienso que el trabajo en equipo es fundamental para que es algo que funcione.

Creo que América Solidaria trabaja de una forma muy horizontal, eso le da un valor incalculable y se obtienen muy buenos resultados. Agradezco a todos/as, especialmente por el amor que se pone en el trabajo para mejorar siempre la calidad de vida de los niños y niñas en América.

¿Cómo emprendes el regreso a Argentina?

Lucas: con sentimientos encontrados. Por el momento tengo que asumir y procesar todo lo que estaba viviendo. Por un lado me digo “tengo que cerrar el proceso”, y el cierre es ahora, pero por otro lado, me cuesta mucho. Viví un año aquí, creé vínculos con mucha gente, es difícil. Me siento agradecido con cada persona que conocí, con la que he trabajado, haitianos o extranjeros de diferentes escuelas y organizaciones. Estoy muy agradecido con Haití, con su gente porque me enseñaron otra forma de ver la realidad.